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Temor de vivir solo y sufrir infarto o ACVSon muchas las personas que viven solas, tanto jóvenes como adultos mayores y en este último grupo etario, es mayor el temor a sufrir un infarto o ACV, estando solos y no saber cómo reaccionar, a quién recurrir.
Tomando en consideración que en Argentina un 25% de los mayores de 65 años vive solo y que las afecciones cardiovasculares están entre las cinco principales causas de muerte, es importante que sepan cómo actuar en caso de una emergencia cardíaca o cerebrovascular. Síntomas diferenciados del infarto
La premisa fundamental que postula en caso de afecciones cardíacas es “el tiempo es corazón: cuanto antes se solicite ayuda y se inicie el tratamiento, mayores serán las posibilidades de limitar el daño”. Síntomas
Sin embargo, el infarto agudo de miocardio no siempre se presenta de la misma manera y también puede variar de acuerdo al género. Mujeres
En las mujeres, continúa, con frecuencia aparece como dolor epigástrico o ardor parecido a una acidez, una sensación de malestar general difícil de precisar, o incluso como un cansancio súbito o una ansiedad inexplicable. También pueden registrarse desmayos, episodios de sudoración profusa o dolores que se confunden con una gastritis. A estos signos se suman falta de aire, sudor frío, náuseas, mareos, palidez, eructos o incluso bostezos. "Aunque no sean las alarmas clásicas, no deben subestimarse", remarca. Adultos mayores
Súbito e intenso: cuando sospechar de un ACV
“Todos los síntomas del ACV son súbitos, no ocurren de a poco, sino como se dice en la jerga, son de ON/OFF: la arteria se tapa en el caso del ACV isquémico de manera súbita, entonces si vos movías el brazo, ahora no lo movés, si hablabas, ya no hablás, si veías, ahora no ves”, explica Adolfo Savia, médico emergentólogo y terapista intensivo. Sin embargo, también hay otros. “Entre los menos evidentes, están los trastornos de la sensibilidad -dejar de sentir, o sentirse raro-, así como la pérdida del equilibrio, que a veces se confunde con el vértigo, y trastornos visuales, como la pérdida súbita de la visión, que incluso puede ser transitoria”. También, remarca, hay que llamar a emergencias en caso de accidentes isquémico transitorios, que ocurren cuando la persona empezó con síntomas súbitamente, y unos minutos después desaparecen. “Esto no deja de ser una emergencia, y aunque desaparezcan los síntomas hay que llamar”, subraya.
En el ACV, adquiere especial importancia: al tratarse de una enfermedad tiempo-dependiente (desde el inicio de los síntomas se calcula que hay 4 horas y media para actuar, aunque pasadas las 24 horas se pueden evaluar otros tratamientos, indica Savia), en la que cada segundo cuenta. La misma frase usa Baratta para referirse al infarto, y señala entre los errores más frecuentes esperar a que el dolor ceda, ducharse, llamar primero a un familiar o intentar trasladarse por cuenta propia. Esto solo retrasa la atención, manifiesta. El segundo paso es llamar a Emergencias (si se llama al 107, más allá de tener o no prepaga, se podrá acceder a una ambulancia, aclara Savia, o de lo contrario al sistema local, o servicio privado correspondiente), describir lo que ocurre y brindar la ubicación exacta. Una regla de oro: no cortar la comunicación antes de que el operador lo indique. “No es raro que el operador permanezca en la línea monitoreando la evolución del cuadro. Si el dolor cambia o aparecen nuevos síntomas, hay que informarlo de inmediato”, señala el cardiólogo. Recién después, se recomienda avisar a un familiar o persona de confianza. Savia advierte que en el caso de un ACV, puede ocurrir que no podamos hablar. En esos casos, recomienda compartir la ubicación o realizar una videollamada a algún familiar, que podrá pedir ayuda, aunque llamar a emergencias y permanecer en silencio también representa una alerta a atender. “Para el servicio de emergencias, el silencio representa la máxima alerta, la llamamos situación desconocida y se usan todos los recursos para enviar ayuda. Sabemos que está pasando algo malo y el paciente no puede hablar y eso podría ser dificultad del habla, pero también un caso de violencia de género o un hecho de inseguridad como que alguien haya entrado a la casa”, dice. Qué hacer mientras esperamos
También es importante no permanecer de pie: la posición recomendada en caso de urgencias cardíacas es semi-sentado o recostado, con la cabeza elevada. "Se reduce la carga sobre el corazón y el riesgo de caídas", explica Baratta. Además, aconseja evitar esfuerzos, aflojar la ropa ajustada, mantener el teléfono a mano y respirar de forma lenta y profunda. Respecto a qué hacer mientras llega la ambulancia en caso de tener sospechas de que se trata de un ACV, Savia dice que el operador telefónico suele recomendar dos cosas, además de facilitar el acceso al equipo de emergencia: ponernos en una posición segura, como por ejemplo de costado en un sillón, con el fin de prevenir una caída y golpe. Luego, no tomar ni comer nada, incluyendo medicamentos. También aconseja no realizar ninguna maniobra casera. Qué pasa cuando llega la ayuda
“El sistema de emergencias permite iniciar la evaluación precoz y acelerar el acceso al tratamiento adecuado”, destaca Baratta. Y refuerza: “Cuanto más se demora la atención, mayor es el daño irreversible; la oclusión prolongada de una arteria aumenta el riesgo de insuficiencia cardíaca, arritmias graves e incluso la muerte”. Como en el caso del ACV, “la atención ya empezó con el llamado telefónico, dado que la ambulancia llega con instrucciones ya brindadas por el operador”, aclara Savia. Al llegar, se realizará una evaluación rápida: si el paciente respira bien, sus signos vitales, su presión. “También pincharán su dedo, para diferenciarlo de algún problema relacionado con la diabetes, como la hipoglucemia, y se intentará establecer el momento del inicio de los síntomas, además de saber qué medicamentos toma, especialmente si son anticoagulantes”, dice el emergentólogo. Además, se hará una escala para evaluarlo (la escala FAST); se le va a pedir que muestre los dientes, que estire ambos brazos hacia adelante y las palmas hacia arriba y que repita una frase. En caso de que el equipo de emergencia considere que se trata de un ACV, lo trasladará a un centro especializado, que cuente con tomógrafo y determinado protocolo, y que tiene la posibilidad de administrarle medicación. “En el centro se hará una nueva evaluación, se le hará una tomografía o un estudio por imágenes que en algunos lugares podría ser resonancia, y dependiendo el tipo de ACV, si es isquémico (que se tapó la arteria), se va a poder administrar un tratamiento que es un fármaco al que genéricamente llamamos trombolítico, que disuelve ese coágulo”, detalla Savia. También "puede tratarse de un ACV hemorrágico, en cuyo caso hay otras medidas de manejo neuroclínico o a veces neuroquirúrgico”, cierra. www.info-almagro.com.ar - 9891 caracteres – Miércoles 26/08/26 - Fuente: Revista Buena Vida |